Estudio asocia obesidad materna con autismo y trastornos del …

Por Andrew M. Seaman

Un estudio sobre pares de
madres e hijos de California reveló que los niños de mujeres
obesas son más propensos a que se les diagnostique autismo o
retrasos del desarrollo asociados que a los hijos de mujeres más
delgadas.

La investigación, realizada para determinar los efectos de
distintas enfermedades metabólicas maternas, como la diabetes o
la hipertensión, en el desarrollo cognitivo de sus hijos,
permitió detectar que el nexo más sólido estaba entre la
obesidad y los trastornos autistas.

Además, los autores hallaron relación entre otras
enfermedades maternas y retrasos del desarrollo infantil.

Aunque el estudio no prueba que existe una relación causal
entre los trastornos, el equipo, que publica los resultados en
la revista Pediatrics, advierte que aun la posibilidad es
preocupante dado el crecimiento de la obesidad en Estados
Unidos.

“Si hay algo que uno pueda hacer para sentirse más
saludable, aquí las madres tienen otro motivo para hacerlo”,
dijo Paula Krakowiak, investigadora de la University of
California en Davis.

El equipo de Krakowiak estudió a 1.004 niños de entre 2 y 5
años, que habían nacido en California y estaban participando de
un estudio de la universidad.

Quinientos diecisiete de ellos tenían un trastorno del
espectro autista y 172 tenían algún retraso del desarrollo. Para
el estudio, el equipo confirmó los diagnósticos con una segunda
evaluación en el Instituto MIND de la universidad.

Las formas más leves del autismo, como el síndrome de
Asperger y los problemas asociados, forman el “espectro” de los
trastornos autistas. Cualquier alteración de alguna de las áreas
cognitivas asociadas con el autismo es considerada un retraso
del desarrollo.

Cuarenta y ocho niños con un trastorno del espectro autista
eran hijos de mujeres con diabetes tipo 2 o gestacional,
mientras que 111 tenían la madre obesa y 148, con algún tipo de
enfermedad metabólica, como la hipertensión.

Entre los niños con retraso del desarrollo, 20 eran hijos de
mujeres con diabetes tipo 2 o gestacional; 41, de mujeres
obesas, y 60, de mujeres con alguna enfermedad metabólica.

La conexión entre la diabetes materna y el autismo infantil
no fue tan significativa como la relación entre la obesidad u
otras enfermedades metabólicas y el autismo infantil.

Los retrasos del desarrollo estuvieron asociados con la
obesidad y la diabetes, como así también con cualquier otra
enfermedad metabólica.

“Definitivamente, existe una relación y se suma a los
motivos para encontrar cómo reducir las tasas de obesidad o de
diabetes y para esforzarse aún más en modificar el estilo de
vida”, dijo Krakowiak.

Los resultados surgen tras la publicación de un informe de
los CDC en el que se estima que uno de cada 88 niños
estadounidenses tiene un trastorno del espectro autista. Esa
cifra revela un aumento del 25 por ciento con respecto al último
informe publicado en el 2006.

En tanto, el equipo de Krakowiak señala que casi el 60 por
ciento de las estadounidenses en edad reproductiva (entre 20 y
39 años) tiene sobrepeso, que un tercio tiene obesidad y que el
16 por ciento padece síndrome metabólico, una constelación de
síntomas que eleva el riesgo cardíaco.

Y aunque nadie puede responsabilizar a la creciente epidemia
de obesidad del país de la prevalencia del autismo, Krakowiak
comentó que el paralelismo llamó su atención.

“Fue algo que también tuve en cuenta. Sabía que las tasas de
obesidad y diabetes estaban aumentando, igual que la de
autismo”, indicó.

Independientemente de si la relación es sólida o no, algunos
expertos consideran que existen suficientes pruebas como para
alentar a las futuras madres a cuidar la salud.

FUENTE: Pediatrics, online 9 de abril del 2012

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